CULTIVA
LA COMPASIÓN
HACIA TI MISMO
Encuentra la aceptación, la ternura y la serenidad en ti para vivir con más amor, alegría y paz.
CULTIVA LA COMPASIÓN HACIA TI MISMO
Encuentra la aceptación, la ternura y la serenidad en ti para vivir con más amor, alegría y paz.
Quiero invitarte a imaginar lo siguiente:
¿Cómo sería tu vida si supieras tratarte y hablarte con amabilidad? Si pudieras ver las partes que menos te gustan de ti, que te avergüenzan y que rechazas y, a pesar de ellas, quererte igual y aceptarte tal como eres.
¿Cómo sería tu vida si ante tus fallos y errores supieras, sin eximirte de responsabilidad, perdonarte y tratarte con ternura y compresión?
¿Cómo sería tu vida si ante los inevitables retos y problemas del día a día, tu discurso interno fuera alentador, positivo y constructivo en lugar de duro, intransigente, exigente y punitivo?
¿Cómo sería tu vida si el discurso que te dijeras validara tus emociones y reconociera la dificultad de lo que haces frente?
¿Sientes el alivio?
ASÍ SERÍA
TU VIDA SI
EMPEZARAS
A PRACTICAR
LA COMPASIÓN
HACIA TI
MISMO
Si fueras compasivo contigo mismo, no dejarías de tener problemas pero ante ellos tampoco te fustigarías ni te machacarías como hasta ahora. Tu autocrítica se vería también significativamente reducida y una sensación de plenitud y satisfacción emergiría.
La culpa y la vergüenza disminuirían y tu sensación de merecimiento aumentaría drásticamente. Dejarías de juzgarte y tu diálogo interno sería benevolente y alentador en lugar de despreciativo.
Comprenderías tus debilidades y errores sin condenarte. Reconocerías tus deficiencias a la vez que serías capaz de aceptarte incondicionalmente como un ser humano imperfecto, sin más.
Podrías abrir tu corazón y responder a tu sufrimiento como lo harías por un querido amigo que necesitara ayuda.
Serías capaz de calmarte, consolarte y reconfortarte en medio de la confusión y el alboroto emocional.
Caminarías con ligereza por la vida, la cual la verías más positiva independientemente de lo que te estuviera sucediendo o hubieras conseguido.
Tendrías una mentalidad y actitud de crecimiento que te permitiría avanzar y seguir perseverando en tus sueños y metas. Te sorprenderías viendo la posibilidad y siendo más optimista.
LA COMPASIÓN ES LA CLAVE PARA SENTIR CALMA, ACEPTACIÓN Y SATISFACCIÓN
No soy en absoluto amiga de las respuestas simplistas a problemas complejos. Después de todo, la vida es compleja y no hay soluciones milagro. Pero tras siete años ahondando en la práctica de la compasión hacia uno mismo, me atrevo a afirmar que “all you need is… self-compasión”.
Porque la práctica de la compasión hacia uno mismo suaviza la dureza con la que nos contamos las cosas y alivia nuestro sufrimiento enormemente. Esta es la razón por la que creé mi programa “Cultiva la compasión hacia ti mismo”.
¿CREES QUE
SI
FUERAS
COMPASIVO
CONTIGO
MISMO
CAERÍAS EN LA
COMPLACENCIA
Y NADA CAMBIARÍA?
Este era uno de mis miedos, que si empezaba a tratarme con compasión, aflojaría y caería en la pachorra. Que aceptaría situaciones que no me gustaban. Que me resignaría y que, al final, me estancaría.
Sin embargo, sucede justo lo contrario.
La práctica de la compasión hacia uno mismo es sorprendente. Al contrario de lo que uno pueda pensar, tratarnos con compasión nos hace más perseverantes y resilientes. Esto se explica porque nos ayuda a interpretar las cosas de una forma menos determinista. Por ejemplo, si cometemos un error, sin compasión tendemos a creer que somos unos inútiles, caemos en el perfeccionismo, la exigencia y cualquier fallo se vive muy intensamente, como si el problema estuviera en nosotros. Mientras que con una mirada compasiva nos contamos los mismos incidentes de otra forma, con la que no nos sentimos sentenciados.
En definitiva, la compasión hacia uno mismo nos ayuda a levantarnos de nuevo para seguir intentándolo y, por lo tanto, a seguir caminando hasta conseguir lo que queremos a la vez que a explicarnos nuestros fallos con más amabilidad.
Porque la práctica de la compasión hacia uno mismo suaviza la dureza con la que nos contamos las cosas y alivia nuestro sufrimiento enormemente. Esta es la razón por la que creé mi programa “Cultiva la compasión hacia ti mismo”.
LA COMPASIÓN HACIA UNO MISMO NO ES PENA NI VICTIMISMO
Practicar la compasión hacia uno mismo no fomenta el victimismo. No se trata de propiciar la evasión de responsabilidades, ni de justificar actitudes pasivas y quejicas. De hecho, la compasión es lo que la gente que más se autocritica necesita. La compasión hacia ti mismo es el bálsamos a tu dureza, es lo que posibilita que te perdones, que te quieras y que te aceptes. Es verdaderamente liberadora, un alivio para el corazón.
Antes de hacer este programa, sentía enfado y juicio continuamente, tanto a mí misma como a los demás. Pero tras hacer el programa soy más consciente de mi diálogo interno, (y exterior también, la verdad).
Me doy cuenta varias veces al día del tono y palabras que estoy usando y soy capaz de parar, respirar y modificarlos hacia una dirección más amorosa y serena.
Me sorprendió que no tenía ni idea de cuáles eran mis necesidades y, a raíz del ejercicio que hicimos para averiguarlas, ahora me lo pregunto a menudo, especialmente cuando siento alguna incomodidad o duda. Aunque lo que más me gustó fue la claridad de Laura, siempre. Cómo explica cosas abstractas de forma práctica. Los ejercicios, los ejemplos y cómo nos reconduce al punto que estamos tratando, cuando nos dispersamos. Y su insistencia en que practiquemos, practiquemos y practiquemos lo aprendido en la sesión.
Recomendaría este programa porque es un curso amable, conciso y práctico. Aprendes sobre necesidades, aceptación, acompañamiento y valores pero, sobre todo, aprendes a entrenar la compasión e integrarla en tu vida.
BELÉN
LA COMPASIÓN HACIA UNO MISMO NO ES PENA NI VICTIMISMO
Practicar la compasión hacia uno mismo no fomenta el victimismo. No se trata de propiciar la evasión de responsabilidades, ni de justificar actitudes pasivas y quejicas. De hecho, la compasión es lo que la gente que más se autocritica necesita. La compasión hacia ti mismo es el bálsamos a tu dureza, es lo que posibilita que te perdones, que te quieras y que te aceptes. Es verdaderamente liberadora, un alivio para el corazón.
BENEFICIOS DE PRACTICAR LA COMPASIÓN HACIA UNO MISMO
Algunos de los inmediatos beneficios que se experimentan al ser compasivo hacia uno mismo son los siguientes:
- ALIVIO EMOCIONAL
Capacidad de autorregular tus emociones. Tus emociones son validadas por lo que no hay necesidad de cambiarlas. Está bien sentir lo que sientes, lo que, paradójicamente, hace que puedas procesarlas y liberarlas para luego sentirte mejor.
- ALIVIO DEL SUFRIMIENTO
La compasión hacia ti mismo es una poderosa herramienta en la que encontrar consuelo.
- DISMINUCIÓN DE LA AUTOCRÍTICA
Aprendes a ver las cosas de otra forma al desarrollar una voz interna más amable y una actitud tierna y comprensiva hacia ti mismo.
- MEJORA DE TU AUTOESTIMA
Empiezas a aceptarte tal como eres, a ver que está bien ser tú mismo, con todos tus luces y sombras.
- AUMENTO DE TU PERSEVERANCIA
Aprendes a no interpretar tus fracasos y errores como sentencias sino como simples acontecimientos de los que aprender. Al final esto hace que sigas intentándolo y progresando.
- DISMINUCIÓN DEL ESTRÉS Y DE LA ANSIEDAD
La compasión hacia uno mismo es una de las herramientas más eficaces para eliminar la autocrítica y redimensionar los problemas haciéndolos más llevaderos.
- MEJORA DE TUS RELACIONES INTERPERSONALES
Al mejorar tu relación contigo mismo, inevitablemente mejora tu relación con los demás.
TE PRESENTO MI PROGRAMA
“CULTIVA LA COMPASIÓN HACIA TI MISMO”
Un programa en el que, a lo largo de 5 semanas de sesiones en directo conmigo, voy a ayudarte a desarrollar esta práctica transformadora.
Este es un programa online en directo, donde no hay vídeos teóricos pregrabados, sino una transmisión en vivo de principios, conceptos, ejercicios y herramientas para que sepas desarrollar esta práctica y filosofía de vida.
El objetivo es que integres lo que vayas aprendiendo a tu vida y que internalices, con la práctica y a lo largo de las semanas del programa, esta nueva forma de tratarte y de ver las cosas.
Porque la compasión hacia uno mismo no se desarrolla leyendo sobre ella ni teorizando sobre el tema, sino que se aprende practicándola. De la misma forma que leer y entender sobre deporte no es hacer deporte, con la compasión hacia uno mismo sucede igual.
Por eso este programa es una invitación a hacer un proceso de aprendizaje conmigo en el que te iré entrenando en esta habilidad.
Estas son las fechas de las sesiones. Todas ellas tendrían lugar a las 15h (hora española) y serán grabadas para que puedas escucharlas de nuevo cuando te vaya mejor.
Cuando me apunté al programa estaba pasando por el duelo de una pérdida. Además, soy una persona que a veces me exijo demasiado; quiero que pase todo rápido, que todo esté bien ya. Así que me pareció oportuno aprender a ser más compasiva, a no compararme y aprender a dejar de sentir pena por mí misma, a darme amor y no crítica o autoexigencia.
Gracias al programa ahora acepto mis emociones como normales que son y me doy comprensión y apoyo, aceptación y cariño. También he aprendido que cuento conmigo, que puedo acompañarme y quererme sin necesidad de buscar eso en otros, saber que puedo darme a mí misma. Es un novedoso punto de vista.
El contenido del programa no tiene desperdicio pero lo que más me ha encantado es la cercanía y agudeza de Laura. Gracias de corazón. También me ha gustado estar en grupo, aprender de los demás y constatar que todos tenemos las mismas necesidades, sentimientos.
ROSARIO
REGÍSTRATE AL PROGRAMA
Trabaja conmigo durante 5 semanas
Únete ahora a “Cultiva la compasión hacia ti mismo” y transforma tu experiencia de la vida por tan solo:
199€
+ IVA
QUIZÁS HAS VISTO A LAURA EN:
QUIZÁS HAS VISTO A LAURA EN:
Sabía que me trataba y hablaba a mí mismo duramente, pero no lograba conectar con una forma diferente de hacerlo. No entré al programa de Compasión con mi autoestima por el suelo pero sí con la sensación de que podía aprender cosas nuevas para conocerme y para hablarme mejor. Tras completar el programa me siento muy bien, me dio mucha claridad. Ahora pongo más atención a mis emociones, así como a mis sensaciones físicas y mentales.
Además, me siento menos frustrado y más creativo profesionalmente. Estoy más relajado en mi trabajo. Soy capaz de detectar cuándo estoy tenso y sé calmarme. Me siento más ligero y soy menos perfeccionista conmigo mismo. Hace dos días comencé a componer un tema y me permití crear sin juicios, así que me siento más seguro para escribir y no hablo de poesía o canciones, hablo de permitirme hacerlo sin juzgar y ver cómo va tomando forma lo que tengo en la cabeza me emociona.
Este programa me ha permitido crear sin juicios y entender que la autocrítica es mi mente en modo supervivencia y solo recordar esto me calma y me hace regresar a mi estado normal.
MARCO
COMO EMPECÉ A PRACTICAR
LA COMPASIÓN HACIA UNO MISMO
Me llamo Laura Ribas y me gustaría contarte un poco sobre cómo la práctica de la compasión llegó a mi vida. Sucedió en el 2015, en uno de los momentos más oscuros de mi vida. Me encontraba en lo que (ahora veo) era una depresión, sumida en la más profunda tristeza debido a una pérdida personal que me abocó a una fuerte crisis. No le veía sentido a nada y un manto oscuro cubría mi corazón. Aunque por fuera funcionaba, sonreía y parecía estar triunfando por dentro me sentía gris. No sabía cómo librarme de esa pena que lo empañaba todo.
Pasado un año, empecé a pensar que ya debería estar mejor y no entendía por qué no mejoraba. Creía que no debería continuar sintiendo lo que sentía a esas alturas, lo que hizo que, además de seguir sintiendo lo que sentía, encima me sintiera inadecuada por sentirlo, añadiendo una capa de vergüenza y culpa a mi tristeza.
Iba a terapia y a varias prácticas de sanación, pero no fue hasta que leí sobre la compasión hacia uno mismo y me compré un curso online sobre el tema que no empecé a mejorar.
De pronto, al ser amable conmigo misma, validar mis emociones y no resistirlas; al ver normal mi respuesta ante lo que estaba viviendo y empezar a darme permiso de sentir lo que fuera, empecé a experimentar un inmenso alivio. Poco a poco la ligereza vino a mí. Estaba bien estar como estaba, estaba bien ser quien era. Dejé de juzgarme, de sentirme inadecuada y, paradójicamente, empecé a sentirme mejor.
Pude además seguir perseverando en la realización de varios sueños personales y salir del estancamiento. El cambio fue progresivo pero sorprendente.
DESDE ENTONCES NO HE DEJADO DE PRACTICAR LA COMPASIÓN HACIA MÍ MISMA COMO FILOSOFÍA DE VIDA Y COMO HERRAMIENTA PARA LA REGULACIÓN EMOCIONAL Y LA GESTIÓN DE LA ANSIEDAD.
Mi entusiasmo por esta metodología es tal que me formé en Mindful Self-Compassion y poder así transmitir esta maravillosa práctica, lo que se suma la experiencia de varios retiros de autocompasión.
A esto se le añade mi formación y experiencia como terapeuta gestalt y de otras modalidades psicoterapéuticas como la IFS (Internal Family Systems) así como el estudio de varias certificaciones en life coaching, de gestión del cambio y un amplio abanico de especialidades en gestión emocional.
Soy una eterna estudiante, una incansable buscadora, una aprendiz y alquimista de la vida, ya que no puedo evitar transformar mis propios procesos y descensos a mi inframundo en herramientas que luego ayuden a los demás.
La compasión hacia uno mismo no sólo me sacó de un infierno sino que también me ayuda, en la actualidad, a navegar la vida con ligereza y en este programa te ayudaré a desarrollar tu propia práctica.
COMO EMPECÉ A PRACTICAR
LA COMPASIÓN HACIA UNO MISMO
Me llamo Laura Ribas y me gustaría contarte un poco sobre cómo la práctica de la compasión llegó a mi vida. Sucedió en el 2015, en uno de los momentos más oscuros de mi vida. Me encontraba en lo que (ahora veo) era una depresión, sumida en la más profunda tristeza debido a una pérdida personal que me abocó a una fuerte crisis. No le veía sentido a nada y un manto oscuro cubría mi corazón. Aunque por fuera funcionaba, sonreía y parecía estar triunfando por dentro me sentía gris. No sabía cómo librarme de esa pena que lo empañaba todo.
Pasado un año, empecé a pensar que ya debería estar mejor y no entendía por qué no mejoraba. Creía que no debería continuar sintiendo lo que sentía a esas alturas, lo que hizo que, además de seguir sintiendo lo que sentía, encima me sintiera inadecuada por sentirlo, añadiendo una capa de vergüenza y culpa a mi tristeza.
Iba a terapia y a varias prácticas de sanación, pero no fue hasta que leí sobre la compasión hacia uno mismo y me compré un curso online sobre el tema que no empecé a mejorar.
De pronto, al ser amable conmigo misma, validar mis emociones y no resistirlas; al ver normal mi respuesta ante lo que estaba viviendo y empezar a darme permiso de sentir lo que fuera, empecé a experimentar un inmenso alivio. Poco a poco la ligereza vino a mí. Estaba bien estar como estaba, estaba bien ser quien era. Dejé de juzgarme, de sentirme inadecuada y, paradójicamente, empecé a sentirme mejor. Pude además seguir perseverando en la realización de varios sueños personales y salir del estancamiento. El cambio fue progresivo pero sorprendente.
DESDE ENTONCES NO HE DEJADO DE PRACTICAR LA COMPASIÓN HACIA MÍ MISMA COMO FILOSOFÍA DE VIDA Y COMO HERRAMIENTA PARA LA REGULACIÓN EMOCIONAL Y LA GESTIÓN DE LA ANSIEDAD.
Mi entusiasmo por esta metodología es tal que me formé en Mindful Self-Compassion y poder así transmitir esta maravillosa práctica, lo que se suma la experiencia de varios retiros de autocompasión.
A esto se le añade mi formación y experiencia como terapeuta gestalt y de otras modalidades psicoterapéuticas como la IFS (Internal Family Systems) así como el estudio de varias certificaciones en life coaching, de gestión del cambio y un amplio abanico de especialidades en gestión emocional.
Soy una eterna estudiante, una incansable buscadora, una aprendiz y alquimista de la vida, ya que no puedo evitar transformar mis propios procesos y descensos a mi inframundo en herramientas que luego ayuden a los demás.
La compasión hacia uno mismo no sólo me sacó de un infierno sino que también me ayuda, en la actualidad, a navegar la vida con ligereza y en este programa te ayudaré a desarrollar tu propia práctica.
Antes de unirme al programa me sentía inquieta, preocupada y algo triste por diferentes situaciones familiares y personales. Pero después de haberlo completado me siento más tranquila y me recuerdo lo importante que es quererse a uno mismo. Me he descubierto más tolerante hacia mí y, por ende, hacia los demás. Recomiendo este programa porque es dinámico y ayuda a reconectar contigo mismo.
TERESA
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QUIZÁS HAS VISTO A LAURA EN:
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